En el centro de la ciudad de Saltillo se encuentran varios lugares de casas añejas que han sido testigos del paso del tiempo y de las andanzas de Agustín Jaime. Estas construcciones, cargadas de historia y memoria urbana, hoy han adquirido una nueva vida. Se han convertido en parroquias y capillas del buen rock, espacios donde la raza se reúne para disfrutar de una buena caguama o de mezcal de la región, mientras la música se convierte en el lenguaje común que une generaciones y amistades.
Sin embargo, entre esos espacios hay algunos que superan la excelencia y alcanzan una categoría especial. Uno de ellos es la Catedral Quezada del Rock, un lugar de intimidad, reflexión y profundo aprendizaje para oídos de escucha selecta de buen rock, que invita a escuchar lo más variado y refinado del rock en todos sus géneros. Ahí se puede transitar desde sonidos suaves y casi sinfónicos, pensados para oídos exigentes, hasta piezas que educan el gusto musical de quien llega por primera vez. El presbítero rockero César Quezada funge como guía musical, presentando siempre una selección actualizada y cuidadosamente elegida de grandes obras del rock.
Dentro de su pulcra capilla musical se encuentra un sistema de sonido compuesto por verdaderas joyas de la legendaria marca McIntosh, que permiten apreciar la música con una fidelidad excepcional. Gracias a este equipo, se puede escuchar desde un clásico de Black Sabbath hasta lo más actualizado del virtuoso guitarrista Joe Bonamassa. Todo esto es apenas una probadita de la experiencia completa, que suele acompañarse con un buen vino tinto de la región o de latitudes provenientes de los cinco continentes.
El anfitrión no solo comparte música, también ofrece verdaderas clases de apreciación del buen rock. Con paciencia y pasión guía al visitante a descubrir la finura de un requinto de guitarra, el matiz agudo de un piano o la escucha selecta de una batería perfectamente ejecutada. Cada sesión se convierte en una experiencia formativa para el oído y el espíritu, donde la música se entiende no solo como entretenimiento, sino como arte.
Y es que en la Catedral Quezada del Rock visitarla es, simplemente, disfrutar la buena música. Es un espacio donde el rock se vive con respeto, conocimiento y pasión, convirtiendo cada encuentro en una celebración sonora que confirma que el rock también puede tener su templo en el corazón de Saltillo. 🎸🍷
"El Señor es mi Pastor, el Blues mi religión. El blues y el rock mi religión" JBR




