domingo, 15 de febrero de 2026

Jazz de fin de semana: suavidad que respira el alma

 

 

El jazz de fin de semana es un refugio sonoro donde el tiempo se desacelera y la rutina pierde peso. Es el momento ideal para dejar que la música fluya sin prisa, como una conversación íntima entre el oyente y su propio silencio. En este espacio, el jazz no exige atención forzada; invita, seduce y acompaña. Su esencia está en la libertad, en la improvisación que se siente natural, perfecta para esos días en que el cuerpo descansa y la mente se abre.

Tomando como modelo el estilo de Kenny G, el jazz de fin de semana se define por la melodía clara, envolvente y emocional. Su saxofón no irrumpe: entra con suavidad, se queda y dialoga con el ambiente. Es un jazz accesible, sin estridencias, que prioriza la emoción sobre la complejidad técnica, logrando que cada nota parezca pensada para acompañar una mañana lenta, una tarde de lectura o una noche de reflexión tranquila.

En ese mismo ritmo pausado, el jazz abre la puerta a la lectura consciente, invitando a tomar un libro que dialogue con la música y el espíritu. Obras como El monje que vendió su Ferrari de Robin S. Sharma encuentran en el jazz de fin de semana el ambiente ideal para ser leídas. La suavidad musical acompaña la reflexión sobre la meditación, la disciplina interior y el propósito de vida, recordándonos que ser una mejor persona es un proceso diario que se cultiva en el silencio, la atención plena y la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Este tipo de jazz crea atmósferas. No busca protagonismo absoluto, sino armonizar con el momento: una taza de café, la luz entrando por la ventana, la pausa necesaria después de una semana intensa. Al estilo de Kenny G, la música se convierte en un puente entre lo externo y lo interno, despertando sentimientos de calma, nostalgia ligera y bienestar. Es jazz que no cansa, que se deja escuchar una y otra vez sin perder su encanto.

Finalmente, el jazz de fin de semana es una experiencia de equilibrio. Inspirado en la suavidad melódica y la sensibilidad emocional de este modelo, nos recuerda que la música también puede ser descanso, caricia y compañía fiel. Acompañado de una buena lectura y de la introspección que invita a crecer, se convierte en la banda sonora perfecta para reconectar con uno mismo, cerrar ciclos semanales y preparar el ánimo para lo que viene, siempre con elegancia, sencillez y alma. 🎷📖

"El Señor es mi Pastor, el Blues mi religión. Hermanos el Blues sea con Ustedes" JBR






sábado, 14 de febrero de 2026

“Amistad en Clave de Rock: Lealtad, Hermandad y Corazones Libres”

 


El rock y la amistad comparten un origen profundo: ambos nacen de la necesidad humana de expresarse y de pertenecer. El rock no es solo un género musical, es una forma de sentir la vida, de cuestionar, de resistir y de decir lo que a veces las palabras cotidianas no alcanzan. La amistad, por su parte, es ese lazo genuino que se construye sin máscaras, donde existe aceptación, complicidad y libertad. Cuando el rock suena, invita al encuentro; cuando la amistad es real, se convierte en un espacio seguro donde cada quien puede ser auténtico, tal como es.

El rock y la amistad se fusionan porque ambos se sostienen en valores comunes: honestidad, pasión y coherencia. Entre rockeros, la amistad no se basa en apariencias ni conveniencias, sino en la lealtad y la enseñanza mutua. Compartir música, experiencias y caminos de vida genera vínculos sólidos donde se aprende del otro sin competir. Esa lealtad se traduce en transparencia: se dicen las verdades de frente, se celebran los logros y se acompañan las caídas, sin dobles discursos ni intereses ocultos.

El rock sirve para cultivar las verdaderas amistades porque crea comunidad. En conciertos, ensayos, reuniones o simples charlas, el rock reúne a personas que comparten una visión crítica y sensible del mundo. Entre amigos rockeros hay apoyo constante: se escucha, se aconseja y se extiende la mano cuando alguien lo necesita. La música se vuelve un puente que fortalece la confianza y reafirma que nadie camina solo cuando existe una hermandad auténtica.

Entre rockeros existe la retroalimentación, no desde la imposición, sino desde la mejora y la humildad. Se aprende unos de otros, se corrige con respeto y se reconoce que siempre hay algo nuevo por descubrir. No se trata de quién sabe más, sino de crecer juntos. Esta dinámica fomenta la humildad, entendida como la capacidad de escuchar, de aceptar errores y de evolucionar sin perder la esencia personal ni colectiva.

Finalmente, los rockeros, por su fraternidad, son motores de cambio. La amistad que se forja en el rock impulsa transformaciones sociales, culturales y personales. Desde pequeños gestos hasta grandes acciones, la unión fraterna genera conciencia, solidaridad y compromiso. Así, el rock y la amistad no solo acompañan el camino, sino que lo iluminan, demostrando que cuando la música y la hermandad se encuentran, pueden cambiar realidades y dejar huella duradera. 🎸🤝

"El Señor es mi Pastot, el blues mi religión. El blues sea con ustedes Hermanos" JBR

sábado, 7 de febrero de 2026

“Polvo que piensa, no vuelve al polvo.” .....OVR

 

 

 

Hoy, en el Templo del Ranchito de Rey y María Madre, el tiempo se volvió frágil. La misa de cenizas y despedida de Carlos Zaldívar Herrera no fue un adiós común: fue un acto sagrado donde el cielo y la tierra parecieron tocarse. El incienso subía lento, como si también dudara en irse, y entre oraciones y silencios se entendió algo que no necesita explicación: hay vidas que no caben en una despedida.

Desde la humildad del presbítero se nombró a Carlos Arnoldo Zaldívar Herrera, “El Hendrix Mexicano”, y al escucharlo, el templo entero supo que no se hablaba solo de un músico. Se hablaba de un alma grande. De un artista cuya música nació del pensamiento profundo, iluminado por la sabiduría del rey Salomón, y de un corazón que eligió cantar paz en un mundo que muchas veces elige el ruido. Carlos no tocaba para deslumbrar; tocaba para sanar.

Fue misionero del espíritu, peregrino de la fe y la música. Acompañado por su guitarra, llevó un canto de paz inspirado en las enseñanzas de un Cristo que no condena, sino que abraza. En Sudamérica, en el Oriente y en México sembró la semilla de la paz como quien confía en que, aunque no vea el fruto, Dios se encargará del crecimiento. Su apostolado no fue de palabras, fue de presencia, de coherencia y de amor silencioso.

Carlos Zaldívar fue un filósofo del rock porque el Señor le concedió el don de pensar con profundidad y vivir con sencillez. Su camino hacia la paz fue la oración, y esa paz la compartía sin esfuerzo, casi sin darse cuenta, en cada conversación, en cada consejo, en cada gesto con sus amigos. Enseñó que creer no es huir del mundo, sino transformarlo con ternura y verdad.

Y entonces la frase cobra cuerpo, alma y eternidad:

“Polvo que piensa, no vuelve al polvo.”

Porque Carlos pensó, amó y creyó. Porque su música sigue viva, porque su fe sigue sembrando, porque su ejemplo sigue caminando con nosotros. Hoy su cuerpo descansa, pero su espíritu canta. Y mientras alguien recuerde su mensaje de paz, Carlos Zaldívar no habrá muerto… habrá trascendido.

 “Carlos no se fue: se volvió música eterna, oración viva y semilla de paz… y quien haya aprendido a amar como él, jamás volverá a ser el mismo.”

"El SEÑOR ES MI PASTOR, EL  BLUES MI RELIGION......HERMANOS EL BLUES SEA CON USTEDES " JBR

 

Alberto Villegas Cabello 

 


 

sábado, 24 de enero de 2026

"He Buscado por Todo el Mundo" El Legado

 Andanzas de un Rockero y Blusero

 

"He buscado por todo el mundo”

La canción “He buscado por todo el mundo” de Carlos Arnoldo Zaldivar Herrera, alias del "Nono Hendrix", es una composición de pieza musical que encierra un canto profundo al anhelo humano de encontrarse a sí mismo. Desde el primer verso se percibe una voz cansada, pero honesta, que no se conforma con lo superficial. No es solo la historia de alguien que viaja o busca respuestas afuera, sino la confesión de un alma que ha recorrido caminos emocionales, espirituales y existenciales. La canción toca una fibra sensible porque habla de una experiencia universal: esa sensación de vacío que empuja a seguir buscando, aun cuando no sabemos exactamente qué es lo que falta.

La fuerza emotiva de la canción radica en su sinceridad. No hay poses ni promesas falsas; hay vulnerabilidad. El narrador admite haber buscado “por todo el mundo”, lo que sugiere intentos, errores, decepciones y aprendizajes. Cada búsqueda fallida no se presenta como derrota, sino como parte del proceso de crecer. En ese recorrido, la canción se convierte en un refugio para quienes han sentido que no encajan del todo, para quienes han amado, perdido y vuelto a empezar con el corazón marcado, pero aún dispuesto a seguir adelante.

Otro elemento clave es el mensaje implícito de resistencia interior. A pesar del cansancio que se siente en la letra, no hay rendición. La canción transmite que el verdadero valor está en no dejar de buscar, incluso cuando el mundo parece indiferente o cuando otros no comprenden el camino elegido. Este mensaje resulta profundamente humano: crecer implica atravesar la duda, soportar la soledad y aprender a escucharse a uno mismo por encima del ruido externo. En ese sentido, la canción no solo acompaña, también abraza.

El mayor legado que deja “He buscado por todo el mundo” es, sin duda, el crecimiento personal. La canción sugiere que la búsqueda no siempre conduce a un destino claro, pero sí transforma a quien la emprende. Cada paso dado, cada intento fallido y cada desilusión aportan conciencia, madurez y fortaleza interior. El aprendizaje no está en encontrar una respuesta definitiva, sino en convertirse en una mejor versión de uno mismo a través del camino recorrido.

Finalmente, esta canción del Sensei Zaldivar Herrera, invita a mirar hacia dentro con valentía. Nos recuerda que, aunque recorramos el mundo entero, las respuestas más importantes suelen habitar en nuestro interior. Su legado permanece como un recordatorio de que crecer duele, pero también libera; que buscar es un acto de amor propio; y que, al final, encontrarse a uno mismo es el viaje más significativo que una persona puede emprender.

 "El Señor es mi Pastor. el Blues mi religión..... el Blues sea con ustedes Hermano! JBR

 


 


martes, 20 de enero de 2026

Carlos Arnoldo Zaldívar Herrera: Rock, Fe y Camino

“Porque bienaventurados los que hacen la paz, aun cuando caminan con guitarras y cicatrices; hoy Carlos descansa, pero su rock sigue sonando como salmo eléctrico en el corazón del mundo.”
(Mateo 5:9, espíritu del rock) 

 

La vida de Carlos Arnoldo Zaldívar Herrera, nacido en Jalisco, fue un cruce auténtico entre la música, la búsqueda interior y el compromiso con su tiempo. Rockero de convicción, formó parte del grupo El Epílogo, junto a Jacobo Arancho y El Popo, dejando huella en una etapa significativa del rock nacional. Su participación en el histórico concierto de Rock y Ruedas confirmó que su música no solo sonaba, sino que rodaba con sentido de comunidad, rebeldía consciente y libertad creativa.

Más allá de los escenarios, Carlos emprendió un camino profundo de servicio espiritual. Como parte de las misiones de la familia cristiana, su andar lo llevó por Oriente, recorriendo países como Japón, Filipinas, Singapur, entre otros. En esos territorios distintos en lengua y cultura, vivió una fe puesta en práctica, entendiendo la evangelización no como imposición, sino como presencia, escucha y testimonio. Ahí, el rock tomó otra forma: la del silencio valiente y la del compromiso cotidiano.

Su legado artístico y humano quedó marcado de manera especial con la canción “He buscado por todo el mundo”, una pieza que resume su espíritu errante y su permanente anhelo de sentido. En esa letra y melodía se entrelazan la duda, la esperanza y la fe, como si cada acorde fuera una pregunta lanzada al cielo y cada verso una respuesta encontrada en el camino. Esa canción permanece como un faro para quienes siguen buscando sin rendirse.

En la escena nacional, Carlos fue ejemplo de una dualidad poco común: la del músico que nunca negó su fe y la del creyente que nunca renunció al rock. Demostró que la espiritualidad puede convivir con la distorsión y que la música puede ser también un acto de reconciliación interior. Su vida habló más fuerte que cualquier discurso.

El día de ayer, Carlos Arnoldo Zaldívar Herrera partió a mejor vida, dejando un legado que trasciende generaciones. Su ausencia pesa, pero su historia sigue viva en las canciones, en las personas que tocó y en los caminos que ayudó a abrir. Hoy, su nombre queda grabado en la memoria del rock mexicano y en el corazón de quienes saben que la fe también puede caminar con guitarra al hombro.

Descanse en Paz Senzei

"El  Señor es mi Pastor, el blues mi religión...... Hermanos el Blues sea con ustedes"


sábado, 17 de enero de 2026

Energy 99: Música para Oídos Rebeldes y Finos

 

Energy 99 ¡Escúchanos en vivo! 

En el vasto universo digital, donde las plataformas de audio se multiplican y muchas propuestas se diluyen en la repetición, surge Energy 99 como una estación de internet que apuesta por una identidad propia: rock bien curado, fresco y con actitud. Esta nueva propuesta no solo destaca por su selección musical, sino por estar encabezada por Adrián Peña, uno de los mejores locutores de México, reconocido por su voz, criterio y trayectoria como precursor del buen rock nacional. Energy 99 no es nostalgia vacía; es rock con estilo, con ese toque “fresón” que combina elegancia sonora y rebeldía inteligente.

La llegada de César Quezada, rockero de cepa originario de Saltillo, amplía el horizonte musical de la estación y consolida su carácter plural. Con una colección sólida de rock de actualidad, Quezada aporta una visión auténtica y arraigada, pensada para quienes viven el rock no como moda, sino como identidad. Su participación en Energy 99 abre la posibilidad de escuchar un rock fino, cuidadosamente seleccionado, dirigido a un rockero con memoria, carácter y apertura a nuevas propuestas sonoras.

Esta propuesta se fortalece aún más con el programa “MÚSICA PARA OÍDOS REBELDES Y FINOS”, un espacio que honra el espíritu contestatario del rock sin caer en clichés. El programa se convierte en un punto de encuentro para sonidos que incomodan, cuestionan y resisten, reafirmando que el rock sigue siendo una herramienta viva de expresión crítica. En Energy 99, la rebeldía no es ruido sin sentido: es postura, estética y convicción sonora.

Como lo define el Pequeño Saltamontes, “MÚSICA PARA OÍDOS REBELDES Y FINOS” es la máxima expresión de una selección de rock pensada para quienes escuchan con criterio y pasión. No se trata solo de poner canciones, sino de construir una narrativa sonora donde cada riff, cada letra y cada silencio tienen un propósito. Es un espacio donde el rock se presenta en su forma más honesta: refinado sin perder filo, rebelde sin perder elegancia.

Conclusión: un sábado para escuchar con actitud.

En un sábado rockero, Energy 99 y MÚSICA PARA OÍDOS REBELDES Y FINOS se convierten en la banda sonora ideal para quienes entienden el rock como cultura, resistencia y placer auditivo. Es una invitación a subir el volumen, afinar el oído y reconectar con un género que sigue diciendo verdades incómodas con clase y carácter. Porque el buen rock no solo se escucha: se siente, se piensa y se vive

"El Señor es mi Pastor, el Blues mi religion..... Hermanos el blues sea con Ustedes" JBR


martes, 30 de diciembre de 2025

Librería Gandhi: andar de sabueso entre libros




 

EL sabueso entre libros.

Entrar a la Librería Gandhi del centro comercial La Esfera no fue una simple visita en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, fue un acto de olfato lector. Caminé como sabueso curioso, siguiendo el rastro invisible de los libros, dejándome llevar por el aroma del papel y la promesa de historias. Ahí dentro el tiempo se desacelera; la prisa se queda afuera y uno vuelve a caminar despacio, como quien sabe que va a encontrar algo, aunque no sepa exactamente qué.

Gandhi tiene historia, y se siente. No es solo una librería: es un espacio que desde sus orígenes apostó por el pensamiento libre, la lectura como acto cotidiano y la cultura como forma de resistencia pacífica. Sus frases provocadoras y su identidad irreverente han logrado algo poco común: que leer no parezca solemne, sino necesario, cercano y profundamente humano.

Recorrer sus anaqueles es iniciar un diálogo interior. Entre novelas, ensayos y crónicas aparecen también libros de cultura del rock y del blues, biografías de músicos, historias de acordes, rebeldías y silencios. Elegir un libro ahí no es una compra impulsiva, es una conversación con uno mismo, como encontrar un disco que suena distinto justo cuando más lo necesitas.

Uno de los grandes aciertos de Gandhi es su sala de lectura. Ese espacio que invita a hojear sin compromiso, a leer sin culpa, a sentarse un momento y dejar que el libro hable primero. Todo acompañado por la Radio Gandhi, donde suena un blues suave y fino, un jazz de café mediador y un rock pop variado que no distrae, sino que acompaña. La música no compite con la lectura, la abraza.

Al final, Gandhi no se queda en la tienda. El libro elegido viaja contigo y encuentra su lugar en ese rincón personal de casa: una silla, una mesa, una lámpara, un silencio propio. Ahí, la librería se transforma en hogar portátil y confirma algo esencial: leer sigue siendo una de las formas más íntimas y libres de habitar el mundo.

 " El Señor es mi Pastor, el Blues mi religión,  Hermanos..... el Blues sea con ustedes" JBR