El rock no es solamente un género musical. Es una manera de entender una época, una forma de expresar inconformidad, libertad, amistad y rebeldía. Desde sus raíces en el blues, el rhythm and blues y el rock and roll, hasta las múltiples expresiones que hoy conocemos, el rock ha acompañado a varias generaciones y se ha convertido en parte de la memoria cultural de muchas ciudades. En Saltillo, esa historia también tiene sus propios protagonistas, sus lugares, sus voces y, sobre todo, quienes se han encargado de mantener viva la memoria de quienes hicieron del rock una forma de vida.
Hablar de Mario Aguirre Cabello es hablar precisamente de esa memoria. Su nombre está ligado a uno de los primeros espacios radiofónicos dedicados al género en Saltillo: “Rock a través de los tiempos”, programa que operó en Radio Tecnológico. La propia historia oficial de Radio Tecnológico señala que, desde sus primeras etapas, la estación abrió espacios para géneros populares y que el programa de rock de Mario Aguirre formó parte de esa construcción histórica.
El título “Rock a través de los tiempos” resulta particularmente significativo. No se trataba simplemente de transmitir canciones; era, de alguna manera, recorrer la historia de una música que había nacido varias décadas atrás y que continuaba transformándose. Desde Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard y Buddy Holly, pasando por The Beatles, The Rolling Stones, The Who, Led Zeppelin, Pink Floyd y Deep Purple, hasta llegar al rock progresivo, al hard rock, al heavy metal, al punk y posteriormente al rock en español, cada generación encontró en el rock una voz propia.
En México, el rock también adquirió una identidad particular. No fue únicamente una copia de los sonidos provenientes de Estados Unidos o Inglaterra. Con el tiempo aparecieron grupos y músicos que construyeron una expresión propia. El rock se convirtió en lenguaje juvenil, en espacio de encuentro y también en una forma de cuestionar las costumbres establecidas. Para quienes lo vivimos desde Saltillo, las canciones no solamente pertenecen a los discos: están asociadas a calles, edificios, estaciones de radio, amigos, cafés, bares y conversaciones que forman parte de nuestra propia historia.
Y ahí aparece la importancia de Mario Aguirre Cabello como cronista del rock saltillense. Si el cronista de una ciudad conserva la memoria de sus acontecimientos, también puede existir una especie de cronista de una cultura musical: alguien que conoce sus protagonistas, recuerda sus canciones, identifica sus épocas y conserva las historias que difícilmente aparecen en los libros oficiales. En ese sentido, llamar a Mario Aguirre “el cronista de la Ciudad del Rock en Saltillo” es reconocer una labor de memoria y difusión cultural.
Saltillo tiene una tradición importante de conservar su memoria. El Archivo Municipal, por ejemplo, mantiene publicaciones, documentos y una hemeroteca destinada precisamente a preservar testimonios de la vida de la ciudad. Pero la memoria de una ciudad no solamente está en los documentos oficiales. También está en las voces de quienes vivieron sus épocas. Está en una canción escuchada en una vieja radio, en el nombre de un grupo, en un concierto, en un lugar que ya desapareció o en aquella persona que nos enseñó a escuchar determinada música.
Por eso, cuando hablamos de rock a través de los tiempos, hablamos también de nosotros mismos. Cada generación tiene su propia banda sonora. Algunos crecieron con el rock and roll; otros con The Beatles y The Rolling Stones; otros con Led Zeppelin, Black Sabbath, Queen o Pink Floyd; algunos más descubrieron posteriormente el rock en español. Las canciones cambian, pero permanece algo fundamental: la capacidad del rock para reunir a personas diferentes alrededor de una misma emoción.
En Saltillo, esa historia merece ser contada. Y nombres como el de Mario Aguirre Cabello forman parte de ella porque ayudaron a que el rock tuviera un espacio, una voz y una memoria. La historia del rock no solamente está escrita en las portadas de los discos o en las biografías de las grandes estrellas internacionales. También está en quienes, desde una cabina de radio, una colección de discos o una conversación entre amigos, se dedicaron a compartirlo.
El rock atraviesa los tiempos porque las generaciones pasan, pero las canciones permanecen. Y mientras exista alguien dispuesto a recordar quién puso aquella canción, quién la transmitió, quién la escuchó por primera vez y qué significó para una generación, el rock seguirá teniendo memoria.
Quizá por eso, al hablar de Saltillo como Ciudad del Rock, también debemos hablar de sus guardianes de la memoria. Entre ellos, la figura de Mario Aguirre Cabello merece un lugar especial: no solamente como conductor de Rock a través de los tiempos, sino como alguien que contribuyó a que el rock dejara de ser únicamente música para convertirse en parte de la historia cultural de nuestra ciudad.
Porque el rock no solamente se escucha: se vive, se recuerda y se hereda#.
Alberto Villegas Cabello





